Moscú acusó este martes a Estados Unidos y a la FIFA de haber convertido el Mundial 2026 en un instrumento político y de aplicar un doble rasero en materia de derechos humanos y "valores" deportivos.
En una publicación en redes sociales, Grigori Lukyántsev, director del Departamento de Cooperación Multilateral en Derechos Humanos del Ministerio de Exteriores ruso, recordó que la selección rusa fue excluida de la fase de clasificación "por motivos políticos", lo que, a su juicio, desmonta la afirmación de que "el deporte está fuera de la política".
"Presiones de pesos pesados políticos"
Lukyántsev denunció un "uso del visado como barrera de censura política" contra Irán, al señalar trabas y demoras deliberadas en la concesión de visados para entrar a EE.UU., así como la negativa a trasladar partidos a México o Canadá, pese a que, según sostiene, no se garantizaba la seguridad de la selección iraní en territorio estadounidense.

También criticó la doble vara de medir de la FIFA al levantar a última hora la sanción a un jugador clave de la selección estadounidense, lo que atribuyó a "presiones de pesos pesados políticos", hasta el punto de que el Consejo de Europa cuestionó esa decisión.
El funcionario cargó además contra lo que calificó de "hipocresía" en torno a la lucha contra el racismo, presentada como eje del torneo. Aseguró que, detrás de la "bonita imagen televisiva" y las grandes ceremonias, se registraron comentarios racistas de cargos oficiales, gestos antirracistas ignorados por los árbitros y expresiones de odio nacional en las gradas. Recordó que Washington vota sistemáticamente en contra de la resolución anual impulsada por Rusia en la ONU contra la glorificación del nazismo y formas contemporáneas de racismo.



